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| La Carpa es lavada y extendida
por los hermanos y sus familias |
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| La Carpa Hosanna una vez terminada |
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Vista por fuera del
El templo Hosanna |
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| La inaguración del actual
Templo Hosanna |
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Nuestra iglesia nació el 17 de Marzo de 1996 cuando el Rev. David Spencer,
junto a su esposa Bonnie Spencer, y un pequeño grupo de hermanos, obedeciendo
una visión que Dios les dio, realizó una reunión en el Auditorio del Olof Palme
y allà las personas tuvieron un Retiro con Jesús como su Señor y Salvador.
Hoy somos más de cinco mil miembros que nos congregamos en el templo de la
Avenida Jean Paul Genie en la ciudad de Managua, Nicaragua.
Trabajamos para que todo hombre conozca a Jesucristo, se convierta y crezca en
su voluntad. Esto lo realizamos a través del discipulado Cristiano, el que
favorece el conocimiento de la Biblia, la palabra de Dios, nuestra comunión
con los hermanos y el evangelismo personal, bajo los grupos celulares, con
la meta de alcanzar la ciudad para Cristo.
Desde entonces, el Señor ha estado haciendo milagros y obrando maravillas.
Ha cambiado vidas, restaurado familias destruidas, liberado a aquellos agobiados
por el alcohol y las drogas, trayendo paz y plenitud a los corazones de miles de
personas que se han acercado a El.
En 1999, el EspÃritu Santo desató un maravilloso mover de su presencia, a través
de los grupos celulares el cual provocó una profunda renovación en las familias
nicaragüenses.
A lo largo de diferentes etapas, nuestra iglesia ha crecido incesantemente.
Este gran crecimiento que el Señor nos dio, nos planteó una necesidad urgente
ya que nuestra iglesia tiene capacidad para sólo 2500 personas, lo que nos lleva
a celebrar dos servicios semanales.
Hoy Dios nos llama a un nuevo desafÃo: ¡Conquistar Nicaragua para Cristo!.
Estamos viviendo un tiempo de conquista. Llegará el momento cuando nuestros
ojos verán las promesas de Dios cumplidas. Veremos cómo nuestras familias,
amigos, vecinos y muchos más vienen a Jesús.
Exaltamos la devoción a nuestro Dios, dedicándole tiempo y entregándonos en
alabanza y adoración, con fervor y espontaneidad. Levantamos a aquel que vive y
reina por los siglos de los siglos.
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